¿Cómo se hace nueva la Nueva Evangelización?

7 07 2015

El concepto de Nueva Evangelización tiene ya varias décadas. El Papa Juan Pablo II en su discurso a los obispos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), el 9 de Marzo de 1983, en Puerto Príncipe, Haití, haciendo alusión a la celebración de los quinientos años de evangelización en América Latina, les decía: “La conmemoración del medio milenio de evangelización tendría su significación plena si es un compromiso… no de re-evangelización, pero sí de una Evangelización Nueva: nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión.”

Resultan evidentes las rápidas y profundas transformaciones que ha experimentado, desde entonces, el contexto sociocultural y religioso. Autores de diversas disciplinas y algunos documentos del Magisterio (por ejemplo, Navega Mar Adentro Nº 24.) eclesial se han referido al desarrollo de un tiempo inédito, señalando la diferencia entre una simple época de cambios y un rotundo cambio de época. La Nueva Evangelización es, en este momento histórico, un tema de reflexión de la Iglesia sobre sí misma y sobre su modo de anunciar. Requiere cuidado y discernimiento y una profunda comprensión del hombre, que es su destinatario, y de la cultura en la que él vive.

En lugar de centrarnos en cuál es la concepción de Nueva Evangelización que hoy prevalece en la Iglesia o en posibles transformaciones conceptuales (la Lineamenta y el Instrumentum Laboris reconocían ya la no univocidad del sentido del término. Durante el Sínodo quedó claro, según ha recogido Enzo Biemmi, que por Nueva Evangelización  se entiende el anuncio del Evangelio en los países de antigua cristiandad, es decir, a personas bautizadas pero que han abandonado o corren el riesgo de que se apague su fe) realizadas a lo largo de tres décadas, elegimos, en cambio, preguntarnos ¿cómo se hace nueva la Nueva Evangelización? O, mejor aún, ¿qué la hace nueva? Al respecto, señala Enzo Biemmi, que participó en el Sínodo de 2012, que pudo observar tres desplazamientos o tres conversiones, al menos parciales, en los puntos de vista que llevan a responder estas preguntas. Son, precisamente, estos desplazamientos los que configuran la novedad de la Nueva Evangelización.

1. Nueva Evangelización como regreso de la Iglesia al Evangelio

Durante mucho tiempo creímos que el mensaje cristiano no llegaba al corazón de las personas por una cierta incapacidad de los agentes, quienes no acertaban en los métodos adecuados. Esto, en parte, tiene algo de cierto, pero esta perspectiva advertida por Biemmi durante el Sínodo no se refiere a este aspecto. No es una cuestión de falta o de improcedencia de tácticas. Benedicto XVI lo dijo claramente: “No se trata aquí de encontrar una nueva táctica para relanzar a la Iglesia. Se trata más bien de deponer todo lo que sólo es táctica y buscar la total sinceridad… llevando la fe a su plena identidad, eliminando de ella lo que sólo es aparentemente fe pero que en realidad es convención y costumbre.”. (. Discurso a los católicos comprometidos en la Iglesia y en la sociedad, en su viaje a Alemania, 25 de septiembre de 2011.)

La crisis en la transmisión de la fe interpela a la Iglesia a una segunda escucha, a hacerse discípula del Evangelio, a sentarse a sus pies para recibirlo en su corazón y renovarse en santidad. La Nueva Evangelización es, en este sentido, una cuestión de conversión al Evangelio.

2. Nueva Evangelización como reforma  de la imagen de la Iglesia

Es necesario que la práctica cristiana oriente la reflexión hacia un lento trabajo de construcción de un nuevo modelo de ser Iglesia, que evite las asperezas del sectarismo y de la religión civil, y permita … seguir manteniendo la forma de una Iglesia misionera.”( Lineamenta Nº 9) Cuando los Lineamientos preparatorios al Sínodo se refieren a los peligros del sectarismo hacen alusión a una Iglesia cerrada sobre ella misma, alejada de la cultura y con estilos y propósitos más eclesiocéntricos que reinocéntricos. La llamada “religión civil” hace referencia a aquel cristianismo sociológico que caracterizó el tiempo de “cristiandad”, cuando la socialización religiosa y cultural se producían al unísono. “La conversión espiritual subjetiva debe también convertirse valientemente en reforma estructural para que el Evangelio sea comunicado por la Iglesia de modo coherente tanto con sus palabras como con la imagen que presenta en la historia.” (Cfr. Hno. Enzo Biemmi, durante su ponencia en la Asamblea de la AECA, 2012).

3. Nueva Evangelización con el signo de la reciprocidad

Esto nos pone en contacto con dos maneras sustancialmente opuestas de encarar la relación Iglesia y cultura. La Iglesia entendió desde hace tiempo que debía mirar y escuchar la cultura, pero muchas veces lo hizo desde una posición unidireccional y monocultural: como quien diagnostica y establece unas pautas destinadas a otros, a quienes más o menos explícitamente se  los sitúa afuera y en situación de tener que recibir aquello que la Iglesia ofrece. Una posición situada bajo el signo de la reciprocidad ve a la Iglesia peregrinando en la historia, como compañera de camino de los hombres y de las mujeres de este tiempo. “Es la recuperación de la perspectiva de Gaudium et Spes: la Iglesia tiene tanto para dar como para recibir. Honrar el punto de vista de Gaudium et Spes significa que la Iglesia comprende que la cultura no sólo es objeto de evangelización sino que contiene en sí misma, gracias a la acción del Espíritu que la precede, una palabra de Evangelio para ella. Se da entonces un verdadero diálogo en el que la Iglesia se apoya en la cultura, en algunos de sus elementos, y gracias a ellos se ve a sí misma y vuelve a comprender el Evangelio de otra manera y por tanto aprende a vivirlo de otro modo, a pensarlo y a proponerlo de una manera inédita.” (Cfr. Hno. Enzo Biemmi en la ponencia ya citada)

En síntesis: la evangelización es nueva en la medida que parte de una renovada escucha del  Evangelio (conversión), reformula el rostro de la Iglesia de manera que se convierte en ícono del Evangelio (reforma), y nos lleva a estar de buena gana y de modo dialogal dentro de nuestra historia y nuestra cultura (inculturación).( Cfr. Hno. Enzo Biemmi en la ponencia ya citada).

Ana María Cincunegui. ISCA





Material para catequesis

4 09 2014

catequesis_matOs dejo un enlace donde tendréis un buen material para preparar las catequesis. Estos materiales están pensados para un periodo de tres años, pero siempre lo podréis adaptar a vuestras necesidades.

Os lo pongo en la página “Materiales para catequesis”

 

 

http://www.arguments.es/portfolio/catequesis-de-primera-comunion





El catequista “es” catequista

26 05 2014

El catequista «es» catequista


Ser catequista significa dar testimonio de la fe; ser coherente en la propia vida. Y esto no es fácil. ¡No es fácil! Ayudamos, guiamos al encuentro con Jesús con las palabras y con la vida, con el testimonio. Me gusta recordar lo que San Francisco de Asís decía a sus frailes: «Predicad siempre el Evangelio y, si fuese necesario, también con las palabras». Las palabras vienen… pero antes el testimonio: que la gente vea en vuestra vida el Evangelio, que pueda «leer en vosotros» el Evangelio. Y «ser» catequistas requiere amor, amor cada vez más intenso a Cristo, amor a su pueblo santo. Y este amor no se compra en las tiendas, no se compra tampoco aquí en Roma. ¡Este amor viene de Cristo! ¡Es un regalo de Cristo! ¡Es un regalo de Cristo! Y si viene de Cristo, sale de Cristo y nosotros tenemos que caminar desde Cristo, desde este amor que Él nos da.

Santo Padre Francisco. Discurso en el Congreso Internacional sobre la Catequesis

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El catequista es un discípulo del Señor

El catequista no es un profesor que enseña una materia más, es un apóstol de la Nueva Evangelización que tiene que ser consciente de que su labor no tiene que ver con la mera transmisión de una información teórica sino con el ejemplo y demostración de una experiencia vital de fe.

El ejemplo perfecto para entender cómo debe de ser un catequista lo encontramos en los antiguos maestros del oriente, quienes enseñaban a vivir de acuerdo al plan divino; de esta manera facilitaban la búsqueda de la propia vocación y el encuentro de sentido de la vida.

En la antigua sociedad hebrea el maestro llegaba a ser más importante que los padres porque los hebreos buscaban saber vivir y los maestros mostraban y demostraban ese «saber vivir» con su propio estilo de vida, que era lo que realmente enseñaban. La reputación y autoridad de un maestro se la proporcionaba su propia coherencia de vida e invitaba a sus alumnos a seguirla e imitarla.

Jesús «Maestro» también es un maestro de Israel que enseña a sus discípulos a vivir; sin embargo, Jesús es único, es el Hijo de Dios, y tiene un estilo de vida con unas características únicas que sus discípulos deben tener siempre presente:

Antiguos maestros

Jesús «Maestro»

Los discípulos tenían el derecho de seleccionar al maestro que más les convenciera y conviniera. Jesús escogía personalmente a cada uno de sus seguidores.
El discipulado era tomado solo temporalmente. Los discípulos de Jesús lo siguen toda la vida.
Los discípulos entraban al servicio del maestro casi de la misma forma que un esclavo servía a su amo. Jesús los llama amigos.
Los niños y mujeres no eran considerados aptos para el discipulado. Jesús pide que los niños se acerquen a él y un grupo de mujeres lo siguen para aprender a vivir su vida.
Los seguidores de un ilustre maestro gozaban de fama y autoridad ante el pueblo. Los seguidores de Jesús se encuentran con problemas, persecuciones y calumnias.

Así pues, un catequista debe poseer un formación sólida y estar formándose permanentemente para perseverar en el camino de santidad; pero sobre todo debe tener siempre presente la esencia de lo que realmente es: un discípulo del Señor.

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Texto adaptado del artículo original de Mayú Dollero para Catholic.net





Actitudes del catequista

13 02 2014

Actitudes del catequista

(Tomadas de algunas homilías del Papa Francisco)

 

imagesDesde mi vida personal ser catequista significó ser discípulo de Cristo, fue la mejor manera de conocer a mi Iglesia, a mis hermanos y transformarme en un mensajero de Jesús.

A veces uno decae, las fuerzas se deterioran. Lo mejor es volver a las fuentes y preguntarnos ¿Qué es necesario para ser catequista? ¿Cómo tengo que vivir mi fe desde esta vocación?

Frente a estas preguntas surge la inquietud de descubrir el camino a seguir. Como fuente principal tomaré algunas homilías de nuestro papa Francisco.

  • LA NOVEDAD QUE DIOS QUIERE:
    en lo largo de los años vamos acumulando cansancio y estamos paralizados como catequistas:

“Muchas veces preferimos mantener nuestras seguridades, pararnos en una tumba, pensando en el difunto, que solo vive en el recuerdo de la historia. Tenemos miedo a las sorpresas de Dios…no nos cerremos a la novedad que Dios quiere traer a nuestras vidas.” Homilía 30.03.13

No es fácil buscar la novedad, estar abierta porque a veces nuestro métodos fueron buenos pero ¡cuidado! Los tiempos son otros. También nuestras preocupaciones nos hacen egoístas:

“Los problemas, las preocupaciones de la vida cotidiana tienen a que nos encerremos en nosotros mismos, en la tristeza, en la amargura y es ahí donde está la muerte. No busquemos ahí donde está la muerte a Aquel que vive”. Homilía 30.03.13

  • CONFIAR: es fiarse de Él y no de nosotros.

“Acepta entonces que Jesús resucitado entre en tu vida, recíbelo como amigo con confianza: ¡Él es la vida! Si hasta ahora has estado alejado de Él, da un pequeño paso: te recibirá con los brazos abiertos. Si eres indiferente acepta arriesgar; no quedarás decepcionado. Si te parece difícil seguirlo, no tengas miedo, CONFÍA EN EL ten la seguridad que El está cerca de ti, está contigo, y te dará la paz que buscas y la fuerza para vivir como Él quiere” Homilía 30.03.13

  • HACER MEMORIA: una actitud para renovarnos y cobrar fuerzas para continuar en nuestra vocación catequística es hacer memoria

“Recordad de cómo os hablo estando todavía en Galilea…y recordaron sus Palabras” (Lc.24, 6.8) esta es la invitación a hacer memoria del encuentro con Jesús, de sus Palabras, sus gestos, su vida. Es recordar con amor la experiencia realizada con el Maestro, es lo que hace que las mujeres superen todo temor y que lleven la Proclamación de la Resurrección a los apóstoles. Hacer memoria de lo que Dios ha hecho por mí, por nosotros, hacer memoria del camino recorrido, y esto abre el corazón de par en par a la esperanza para el futuro. Hacer memoria de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas” Homilía 30.03.13

  • SER PACIENTE: a veces queremos ver los resultados ya y que nuestros catequizandos se conviertan en fieles discípulos ahora. Sin embargo Jesús nos invita a ser pacientes

“La paciencia: Jesús no abandona al terco de Tomás por su incredulidad, le da una semana de tiempo, lo le cierra la puerta. Espera” Homilía 7 .04.13

  • SENTIRNOS LLAMADOS: no es nuestra decisión, no anuncio mi reino sino el de Cristo, porque Él me ha dado esta vocación

“Pero todo esto es posible si reconocemos a Jesucristo, porque es El quien nos ha llamado, nos ha invitado a recorrer su camino nos ha elegido” Homilía 14 de abril 2013

  • ANUNCIAR EL EVANGELIO CON PALABRAS Y HECHOS: es importante que el catequista tenga el valor de anunciar la Buena Nueva, también con su testimonio

“No se puede anunciar el Evangelio de Jesús sin el testimonio concreto de la vida. Quien nos escucha y nos ve, debe poder leer en nuestros actos eso mismo que oye en nuestros labios, y dar gloria a Dios” Homilía 14 de abril 2013

  • VIVIR EN INTIMIDAD CON CRISTO: para ser testigo de alguien debo conocerlo, la mejor manera de conocer a Jesús es encontrarme con Él.
    Dedicarle tiempo, donde puedo entregar mi ser y mi quehacer en un tiempo y en un espacio concreto.

“Anunciar y dar testimonio es posible si únicamente si estamos junto a Él…vivir una relación intensa con Jesús, una intimidad de diálogo y de vida, de tal manera que lo reconozcamos como “El Señor” Homilía 14 de abril 2013

  • ADORARLO: estar en su presencia

“Quisiera que nos hiciéramos todos pregunta. Tú y yo ¿adoramos al Señor? ¿Acudimos a Dios sólo para pedir, para agradecer, o nos dirigimos a El también para adorarlo? Pero entonces, ¿Qué quiere decir adorar a Dios? Significa aprende a estar con él, a pararse a dialogar con El, sintiendo que su presencia es la más verdadera, la más buena, la más importante de todas…Adorar al Señor quiere decir darle el lugar que le corresponde, adorar al Señor quiere decir afirmar, creer – pero no solamente de palabra- que únicamente Él guía verdaderamente nuestra vida, adorar al Señor quiere decir que estamos convencidos ante Él de que es el único Dios, el Dios de nuestra vida, el Dios de nuestra historia. Homilía 14 de abril 2013

Estas actitudes de descubrir lo que Dios quiere, confiar, hacer memoria, ser paciente, sentirnos llamados, anunciar el Evangelio con palabras y hechos, vivir en intimidad con Cristo, Adorarlo son experiencias de vida que ayudarán al catequista superar los desalientos y recrear su vocación. Estas son tomadas de algunas homilías del Santo Padre. Todas son un material valiosísimo, su lenguaje es sencillo. Da gusto leerlo pues es claro y contundente. Él nos muestra cómo seguir a Jesús y a la vez convocar a otros.





Los números de 2013

1 01 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

El Museo del Louvre tiene 8.5 millones de visitantes por año. Este blog fue visto cerca de 110.000 veces en 2013. Si fuese una exposición en el Museo del Louvre, se precisarían alrededor de 5 días para que toda esa gente la visitase.

Haz click para ver el reporte completo.





FELIZ NAVIDAD

21 12 2013

Feliz Navidad 2Feliz Navidad





EL RINCÓN DE ORACIÓN, EL RINCÓN DE JESÚS

26 11 2013

EL RINCÓN DE ORACIÓN, EL RINCÓN DE JESÚS

LUIS M. BENAVIDES METODOLOGÍA

 

imagesEl lugar por excelencia para la oración es la capilla o iglesia. La mayoría de los templos están construidos con el fin de acercar la gente a Dios; sobre todo, si se está en presencia de Jesús Sacramentado, en el sagrario.

No obstante, en nuestros hogares, también es posible reservar un rincón o lugarcito reservado a las cosas de Dios. Se trata de crear un lugar dentro de la casa, destinado a la oración, un «pequeño altar» que nos indique y recuerde a los niños que Dios está presente en nuestras vidas.

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Características del «rincón de oración» o «rincón de Jesús»

Debemos respetar ciertas condiciones para que el rincón de oración o rincón de Jesús vaya «entrando» progresivamente en la vida de los niños y se transforme paulatinamente en algo sagrado; es decir, en algo separado especialmente para Dios. Para armar el rincón de Jesús habrá que tener presente las siguientes consideraciones:

El lugar

  • De honor: diferente, limpio, siempre en orden.
  • De poco tránsito y fácil acceso.
  • Distinto: no utilizarlo para otra cosa; alegre y luminoso.

    Las imágenes

    Es muy importante la elección de las imágenes. Tiene que ser una imagen de Jesús (ya que Él es el centro de la catequesis). En alguna ocasión, se la podrá reemplazar por una imagen de la Virgen María o algún santo. (Cuando hablo de imagen estoy hablando indistintamente de una lámina, pintura o escultura).

    Lo importante es que la imagen elegida sea del agrado de los niños y apropiada para la catequesis. Es decir: imágenes naturales, sobrias, sencillas y simples; en las cuales se privilegie más el gesto y la expresión de los rostros que la imagen en sí misma. Siempre será mejor colocar una imagen de Jesús Resucitado que una, crucificado. La imagen del Buen Pastor también ayuda mucho.

    Es preferible que sean imágenes de un solo color, sin demasiados elementos fantásticos o que no correspondan exactamente a las narraciones evangélicas. Evitemos todos esos elementos accesorios que distraen o asustan a los niños; por ejemplo: imágenes del Niño Jesús con el pecho abierto o el Sagrado Corazón de Jesús lleno de espadas; imágenes con espinas y sangre; representaciones de la Virgen rodeada de ángeles o dominando a demonios, etc.

    Elementos

    Los elementos que integran el «rincón de Jesús» serán seleccionados con cuidado y siempre buscaremos la sobriedad, el buen gusto y la renovación constante de lo que es perecedero. Pueden ser los siguientes:

    Una mesita o repisa. Con un mantel blanco, que se encuentre a una altura normal cuando los niños estén sentados. Es preferible correr el riesgo de la cercanía (aproximadamente a un metro de altura o un poco menos).

    Una Biblia.

    Una imagen de Jesús.

    Un florero.

    Una vela pequeña.

    Una alfombra y algunos almohadones.

    Es importante que rincón de oración no sea acumulativo. Para que sea eficaz debe ser sobrio, con pocos elementos centrales y renovados sistemáticamente.

    Su uso

    Los niños colaborarán en el armado y elección de los elementos. Los padres participarán en la celebración de inauguración del mismo. Lo que va a dar valor al rincón de oración va a ser su uso. Si los papás no están convencidos de su utilidad y no lo usan para rezar, los niños lo utilizarán mucho menos.

    Del rincón de oración, tomaremos la Biblia para leer la Palabra de Dios en los encuentros de catequesis. También, lo utilizaremos para hacer la oración de cada día, para rezar juntos o en grupos, para ofrecer trabajitos, regalos, etc. Los niños podrán ir a rezar libremente al rincón de Jesús. Se podrán colocar intenciones escritas, de petición, alabanza y agradecimiento. Luego, podrán leerse, juntos en familia.

    Cuando los niños estén libremente en el rincón no hay que controlar la oración que ellos hacen. Si quieren arrodillarse, hacer gestos, besar la Biblia, cantar o simplemente rezar una plegaria…, es necesario que se sientan en libertad de expresarse y orar como el Espíritu les indique. Lo que importa es que se familiaricen con las cosas de Dios. El rincón de Jesús puede ser un elemento más que nos ayude en este largo y hermoso camino de iniciar a los niños en la oración.

     

    (De la Serie «Iniciación en la oración», columna 12.ª)