Viernes, 25 de Junio de 2.010

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Hace algún tiempo ví en televisión un programa llamado: “Españoles por el Mundo”. En esta ocasión estaban haciendo un recorrido en Taiwan. Una de estas españolas que trabajan por allí, y con la cual compartieron un rato, prestaba sus servicios en una residencia de ancianos. No recuerdo el nombre, pero si me acuerdo de que es monja. Y dijo una frase que me llenó: ” yo no miro de que raza son ni que religión tienen, yo solo les ayudo a que tengan una vida mejor”.

Ya lo dijo Jesuscristo: “Dad de comer al hambriento y de beber al sediento”. En ningún momento nos dijo que hiciésemos distinciones entre religiones y clases sociales. Todo lo contrario. ¿Donde está escrito que unos somos más que otros? Unos de los primeros adoradores de Jesús fueron los Magos de Oriente. No eran judíos ni se les conocía ninguna religión, pero fueron a adorarle porque sabían que Él era el llamado para salvar al mundo. Porque Dios presentó a su hijo a toda la humanidad, no solo a los judíos. Por eso quiere que llevemos su Evangelio a todos los rincones del mundo, a todos los hombres. Dios quiere que estemos al servicio de todo el mundo y no solo de aquellos que nos viene bien ayudar. Amar al que nos ama es fácil, lo difícil es amar a aquél que nos rechaza, pero es lo que Dios quiere. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

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